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Marisol Burón abandona el Congreso entre lágrimas, tras saber que no habrá cambio legal para que se castigue la ocultación de cadáver en casos de asesinato

Su hija lleva desaparecida desde el 7 de noviembre de 2019, cuando la mató el asesino en serie Jorge Ignacio Palma Jacome, que nunca ha querido revelar el verdadero paradero del cuerpo.

Teresa Domínguez

València

La imagen de Marisol Burón Flores en marzo de 2022 y la de este martes, cuatro años exactos después, a las puertas del Congreso de los Diputados, son la cara y la cruz de una misma moneda, la del empeño de una madre que seis años y medio después del asesinato y desaparición de su hija Marta Calvo sigue con la herida abierta en canal no solo por no saber dónde está el cuerpo de la joven sino, además, por no obtener la respuesta legal que busca: que el Código Penal español incluya el castigo extra a los asesinos que, además de cercenar la vida de sus víctimas, oculten luego el cadáver para eludir su responsabilidad aumentando gratuita y cruelmente el dolor de las familias.

 

Si hace cuatro años quien salió de la Cámara Baja era una mujer exultante de alegría porque veía el inicio del cumplimiento de su objetivo, penalizar esa ocultación que hoy le sale gratis a los criminales porque no está tipificado como tal, la de este martes ha sido una Marisol deshecha en lágrimas, que apenas ha podido dirigirse a los medios, sumida en un estado de rabia, dolor y frustración.